Samuel Kron y la Biblioteca de Arkémion

Lector Arkémico Ritual

Capítulo XI — Quién falta en la habitación

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Quién falta en la habitación

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CAPÍTULO XI — Quién falta en la habitación — VERSIÓN CORREGIDA SAMUEL KRON La silla vacía junto a Lía parecía haber aprendido a esperar. No era una silla especial. Café Lumbre tenía varias iguales: madera oscura, asiento algo hundido por los años, respaldo curvado, una pata levemente más corta que las otras y esa dignidad de los muebles que han escuchado más confesiones de las que cualquier persona sensata admitiría. Durante el día había servido para lo de siempre: sostener cuerpos cansados, abrigos mojados, bolsas de pan, mochilas de estudiantes, alguna que otra discusión doméstica y el peso discreto de quienes entraban al café fingiendo no buscar refugio. Pero esa noche, después del Otro Norte, la silla no parecía un mueble. Parecía un hueco con respaldo. Samuel lo notó en cuanto entraron. Lía también. Nix fue el primero en apartar la mirada. Café Lumbre estaba casi vacío. La lluvia había dejado en los cristales una escritura temblorosa que la ciudad no se molestaba en traducir. Oren había cerrado ya la puerta principal, aunque no había echado la persiana. La luz interior era baja, color miel cansada. En la barra quedaban tres tazas boca abajo, un paño húmedo, una campanilla física de mostrador —esa sí, visible, inocente y de metal— y una cafetera que emitía un suspiro cada pocos minutos, como si también hubiera pasado por una institución dedicada a enseñar obediencia bajo el nombre de descanso. El perro negro estaba al otro lado del cristal. Sentado en la acera. No arañaba la puerta. No pedía entrar. No guiaba. Solo miraba. Miraba la silla vacía junto a Lía. —No —dijo Lía, antes de que nadie hablara. Samuel se detuvo con la…

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