Capítulo VI — La Biblioteca Pública de Nébora
Voces disponibles del navegador
La Biblioteca Pública de Nébora
El libro se abrirá por la página marcada. La primera línea aparecerá como si una pluma invisible despertara el texto.
SAMUEL KRON Y LA BIBLIOTECA DE ARKÉMION Las Cámaras del Sistema Arkémico CAPÍTULO VI La Biblioteca Pública de Nébora — VERSIÓN CORREGIDA SAMUEL KRON Nébora · Biblioteca Pública · Ala norte ───────────────────────────────────────── I. Samuel Kron durmió mal. No porque la noche fuese ruidosa. Nébora, por una vez, pareció concederle una tregua decorativa: lluvia fina contra los cristales, tranvías lejanos, algún coche cruzando los charcos de la avenida con resignación acuática. Nada que justificara el modo en que su cuerpo se despertaba cada media hora, como si alguien hubiera colocado una alarma debajo de sus huesos. La culpa no era de la ciudad. Era de la letra K. La había dejado sobre la mesa, junto a la llave de metal oscuro, el libro de Arkémion, la pluma de Nix y la caja de madera de Damián Kron. También estaba allí el cuaderno de su abuelo, la tarjeta de Salma Veyr y el papel fotografiado por su madre, con la frase de Esteban escrita en una letra que Samuel no recordaba haber visto nunca y que, sin embargo, le había resultado familiar de una manera incómoda. Si Samuel llega a Salma Veyr, dile que perdone a mi padre antes de creerle. Había leído esa frase tantas veces que las palabras habían dejado de comportarse como palabras y habían empezado a parecer piezas de una cerradura. Perdone. Padre. Antes. Creerle. Ninguna encajaba con comodidad. La K, en cambio, permanecía en silencio. Una pieza pequeña, metálica, oscura en los bordes y dorada en el centro, como si hubiera sido arrancada de un alfabeto más antiguo que cualquier lengua. En la Plaza de los Nombres Perdidos había aparecido como signo y amenaza; en la caja…
La puerta ya está entreabierta.
Este capítulo está reservado para miembros gratuitos. Puedes crear cuenta sin pago y seguir la lectura desde aquí.
